Corta historia del seguro y del seguro de vida

Desde los días de nuestros antepasados el hombre ha intentado protegerse a sí mismo y a su familia y encontrar alguna medida de seguridad. Antiguamente la gente aprendía a vivir en grupos para ayudarse mutuamente. En grupos podían combatir a los animales salvajes y podían encontrar más alimento que si cada uno vivía solo. Si uno de los hombres moría, su esposa y sus hijos eran adoptados por los otros miembros de la tribu. Esta primitiva idea de protección, fue realmente la antigua base del riesgo compartido o seguro.

¿De qué manera podemos nosotros dar una explicación de seguro? Es simplemente un camino fácil y prudente para preparar de antemano ayuda apropiada a las pérdidas de dinero surgidas de los riesgos y peligros de la vida cotidiana, tales como muerte, accidente, enfermedad, desempleo, pérdida de beneficios por incendio, robo.

La historia del seguro nos hace retroceder cientos de años en nuestra historia, hasta los días en que los primeros hombres empezaron a compartir sus riesgos con el fin de encontrar algún riesgo o peligro que fuera común al grupo.

La historia de José en la Biblia y el hambre de Egipto son realmente historias  de una antigua clase de seguro. ¿Recuerdan el sueño del Faraón? En este famoso sueño el soberano de Egipto vio siete vacas flacas. Cuando José fue requerido  para explicar el sueño pronostico siete años de hambre que seguirían a siete años de abundancia. Según la historia, sugirió almacenar provisiones de grano durante los siete años buenos  para que los egipcios hambrientos pudieran comer durante los siete años siguientes. Las provisiones almacenadas eran el seguro de protección  de la gente contra el peligro de hambre resultado de las malas cosechas.

Cientos de años atrás, los mercaderes chinos a menudo se arruinaban  perdiendo embarcaciones y cargamentos en las rápidas aguas del Río Yangtzé. Finalmente  crearon conjuntamente y trabajando en común un sistema  para reducirle riesgo por la pérdida total. Decidieron repartir sus cargamentos entre todos. De esta forma muchos mercaderes compartían el riesgo perdiendo una sola embarcación pero ninguno arriesgaba su ruina total si una embarcación  se hundía.

Unos años más tarde, gente de una isla del Mediterráneo creó una ley que dio lugar a una nueva clase de seguro. La pequeña de Rodas en el Mar Egeo albergaba una población de navegantes. Durante sus frecuentes viajes  los propietarios de las embarcaciones  tenían la probabilidad de perder sus barcos y cargamentos en el mar. Alrededor del año 900 antes de Cristo se solicitó, por la Ley del Mar Rodas, a todos los propietarios de embarcaciones el pago de pequeñas cantidades de dinero para crear un fondo común con el cual ayudar a compensar a aquel propietario que perdiese su barco y cargamento. Esta ley dio tan buen resultado que posteriormente, alrededor del año 533 antes de Cristo, fue incluida dentro del derecho romano.

Los soldados romanos se beneficiaron de otra clase de seguro. A los se les pagaba  dinero  cuando obtenían una victorias, pero parte de esta paga se les retenía por parte del gobierno con el fin de que si ellos dejaban el ejército pudieran tener dinero  para iniciar  una vida diferente; o bien si morían en batalla, sus familias tuvieran algún dinero  para vivir.

Las Asociaciones Romanas, que eran como clubs  en los que se pagaba  por los servicios de entierro, percibían  cotizaciones para sufragar los gastos funerales de sus socios.

Los primeros seguros sobre la vida humana aparecen en razón de los viajes a través de los océanos. Durante la Edad Media los piratas vagaban por los principales mares capturando a menudo a los capitanes  y a las tripulaciones de los barcos para cobrar rescate. Los capitanes comprendieron pronto que debían garantizar rápido pago del dinero  de su rescate para que sus propias vidas  y las de su tripulación  fueran salvadas. De hecho, aquellos no podían prometer el rescate solicitado eran obligados a arrojarse al mar. Pronto se estableció un seguro de rescate y más tarde se aseguró a los capitanes contra muerte derivada de otras causas durante los viajes.

El seguro inglés durante el siglo XVIII estaba fuertemente vinculado al auge  de los cafés en Londres. Después de la introducción del café en el siglo XVIII, los comerciantes de Londres hicieron de sus cafés los centros de su política  y vida de negocios. Algunos de aquellos cafés se identificaban  por la línea de sus negocios  y fue Lloyd  quién llamó la intención de los aseguradores. Reuniendo información sobre cargamentos enviados, pérdidas en el mar y otros datos, la dirección del café de Lloyd fue particularmente útil a los navegantes y aseguradores. De este modo, con el tiempo la Asociación de Aseguradores se hizo más importante que el café y Lloyd´s  se convirtió  en una organización de seguros. Hoy Lloyd´s es una de las mayores instituciones para el seguro marítimo en todo el mundo y  es el major conocedor del seguro de todas las clases.

La primera póliza conocida de seguro sobre la vida de un londinense, William Gibbons en el año 1583. Aunque la póliza se cerró con la plegaria “Dios al nombrado William Gibbons salud y larga vida”, Mr. Gibbons murió dentro del mismo año. Solamente había pagado 32 libras de prima; sin embargo sus herederos recibieron  el capital de asegurado de 400 libras.

En aquellos lejanos días era difícil calcular de antemano el costo real del seguro de Vida. La primera firma  próspera de seguro de Vida en Inglaterra fue la Amicable Society for a Perpetual Assurance Ofice que fue fundada en 1705-1706. Todos los miembros de la Society pagaban el mismo importe y ninguno mayor  de 45 años fue aceptado. Al final de cada año, los gastos s e sumaban y se restaban del total de los pagos ( las primas). Más tarde fue añadido un cierto importe como fondo de seguridad. El balance era dividido  entre los herederos de los que habían muerto durante el año. Esta clase de seguro no era demasiado buena puesto que el importe real del beneficio no se podía predecir. Además, únicamente se aceptaban de menos de 45 años y todos sus miembros pagaban la misma prima a pesar que el riesgo era mucho menor para los hombres más jóvenes.

Hacia finales del siglo XVIII los estudios de los actuales tantos de mortalidad para las distintas  edades, permitieron a las compañías inglesas de seguros de Vida, conocer el riesgo real a cada edad. Esto les permitió operar sobre principios científicos.

 

EXTRAÍDO DEL CURSO DE CAPACITACIÓN DE MUNCHENER ER ( ENTIDAD REASEGURADORA ALEMANA)

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