Alertan que Ley de Carros generará escasez de repuestos

Extraído de www.elmundo.com.ve

Favenpa señala que la normativa, sancionada en la Asamblea Nacional, plantea congelar los precios de los precios

La Cámara de Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores (Favenpa) alertó que la aplicación de la ley de Compra y Venta de Vehículos Nuevos y Usados afectará negativamente en el sector de autopartes.

Así lo señala el presidente del organismo, José Luis Hernández, a través de un comunicado en el que señala que “de acuerdo al reciente informe del BCV, el ensamblaje de automóviles en el segundo trimestre cayó 19,3%, lo cual se suma a la caída de 44,9% del primer trimestre. Estos datos oficiales coinciden con lo reportado por los gremios empresariales del sector automotor”.

Vivir es un riesgo, que se puede evitar, prevenir y transferir

Si queremos entender qué es el seguro hay que empezar por comprender qué es el riesgo. La palabra viene del latín, risico o rischio, y este del árabe rizq: “Lo que depara la Providencia”.

articulo_pfeffer_1El léxico de Seguro de Olga de La Campa, lo define como la falta de certeza sobre el acontecimiento de una pérdida. También podemos definirlo como un acontecimiento futuro e incierto que al momento de producirse da lugar a consecuencias perjudiciales”.

El riesgo está presente en nuestras vidas y está envuelto en todas las decisiones que se toman a diario y en los acontecimientos externos que nos rodean y sobre los cuales no tenemos control. En algunos casos los podemos evitar o disminuir sus consecuencias. Eliminarlos en su totalidad no solo es casi imposible; es una utopía. Por supuesto, el riesgo de chocar no existe si no manejamos, pero eso no te exime de estar involucrado en un choque, sea como peatón u ocupante de un vehículo.

El riesgo es tan determinante en nuestras vidas y puede tener consecuencias tan impredecibles que se estudia de forma científica. Lo podemos evitar sólo cuando lo podemos elegir; y lo podemos prevenir -que es la mejor solución del problema-, siempre y cuando sea posible. Pero no confundamos prevenir con eliminar. Tener los mejores controles y sistemas de extinción de incendio, no elimina la posibilidad de que ocurra y es ahí donde entra la incertidumbre.

Aquí, entonces, tiene cabida el seguro que no es otra cosa que transferir el riesgo, pero en esto nos detendremos en otra oportunidad.

Lo que se quiere dejar claro, amigo lector, es que vivir es un riesgo y este se puede evitar, prevenir y transferir. Toma tu tiempo y empieza a analizar los riesgos a los cuales estás expuestos y ya con ese pequeño ejercicio vas a empezar a mejorar en los aspectos que tú puedas controlar; lo otro se lo dejamos a la Providencia o al azar y, por qué, no al…seguro.

Los seguros son uno de los negocios más consolidados en Venezuela

Extraída de www.elmundo.com.ve

06/08/2013 08:50:36 PM | Ariana Briceño Rojas.- El ramo ha experimentado un constante crecimiento durante los últimos años.
El negocio de los seguros se perfila como uno de los más rentables en Venezuela, al experimentar un constante crecimiento durante los últimos años y ubicarse, junto al sector de telecomunicaciones, entre los que presentan los mayores rendimientos en este 2013.

Un informe emitido por Softline Consultores refleja el buen momento que viven las compañías aseguradoras en el país. Las cifras correspondientes a junio siguen marcando la tendencia al alza de las utilidades en el sector.

De acuerdo con el estudio, el acumulado del indicador hasta el sexto mes del año alcanzó Bs. 2.508 millones, lo cual representa un crecimiento de 30,93% respecto al mismo período de 2012, cuando la cifra se ubicó en Bs. 1.916 millones.

En 2012 el Producto Interno Bruto (PIB) del sector de banca y seguros creció 33,5%, según las cifras emitidas por el Banco Central de Venezuela (BCV), mientras que en el primer trimestre del año se reportó un crecimiento de 31% respecto al mismo lapso del año anterior.

El economista y presidente de Softline Consultores, José Grasso, señala que esta tendencia se viene observando en el sector desde los últimos ocho años y muestra la solidez que pueden tener algunas compañías.

Entérese de todos los detalles en la edición impresa de El Mundo Economía & Negocios del 7 de agosto de 2013 o afiliándose a Kiosco.com.

Cristino García: Creemos que la Sundecop entendió que la regulación es inviable

Tomado de www.el-nacional.com

El director ejecutivo de la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales advierte que la regulación de los servicios médicos podría incidir en el cierre de algunas instituciones

 

CARMEN SOFÍA ALFONZO A.22 DE JULIO 2013 – 12:01 AM

El 26 de julio vence el plazo para que las clínicas se registren en la Superintendencia Nacional de Costos y Precios y se materialice la Providencia 294 referente a la regulación de las tarifas de los servicios de los centros privados de salud.

Aunque faltan pocos días para que culmine el plazo, la Sundecop todavía no ha dado a conocer su posición sobre los comunicados que ha enviado la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales explicando la inviabilidad de la medida. Cristino García, director ejecutivo del gremio, confía en que el organismo entendió la inaplicabilidad.

García alertó sobre la posibilidad, si se concreta la regulación que anunció el Gobierno el pasado 27 de junio, de que algunas clínicas dejen de operar: “Lo que sí es inminente es el cierre de servicios y áreas médicas entre tres y seis meses, lo que desmejorará la calidad de la atención. Primero serán los servicios y después áreas médicas completas; aquellas cuyos precios no cubren el material de trabajo ni el personal que se requiere para su prestación. Sin embargo, nuestra prioridad son los pacientes, por lo necesario para seguir ofreciéndoles la misma calidad de servicio. Pero debemos decir que es muy difícil con esas tarifas”.

—¿La clasificación de clínicas que hizo la Alianza Interinstitucional de Salud el año pasado no sirve para aplicar la Providencia 294?

—No, porque no está basada en un elemento reconocido internacionalmente. En Venezuela el único modelo de clasificación es la norma de Conevin de 1987. Aunque ha sufrido modificaciones sigue muy desactualizada. Por ejemplo, ese año no existían tomógrafos, resonadores ni ecosonógrafos.

—¿En función de qué criterios la AIS hizo la clasificación?

—Está relacionada con los precios de los servicios. Según la alianza, el monto de mantenimiento de los 10 millones de beneficiarios que agrupan las 44 instituciones públicas que la integran es más elevado que el presupuesto del Ministerio de Salud. Si eso es así, por qué no invierten ese dinero en el sistema nacional público de salud, lo rescatan y permiten que los usuarios de la AIS vayan a esos centros, y no ponen a la ministra a luchar porque los empleados públicos sean atendidos en las clínicas.

—¿Esa clasificación de clínicas es un reconocimiento por el Gobierno de que el sistema público de salud es deficiente?

—Es difícil trabajar esa idea, pero lo que sí puedo decir es que el Gobierno no va a reconocer que el sistema público de salud es malo. Y no es malo, es pésimo.

—¿Eso explica que las clínicas estén abarrotadas de pacientes?

—El sector privado de salud tiene en todo el país 7.600 camas, mientras que el público tiene 47.000, pero de ellas sólo 15.000 están operativas, es decir, en funcionamiento.

—¿Por qué?

—Porque los hospitales de Caracas tienen alrededor de 5 años en remodelación. Al Estado se le ocurrió remodelar todos los hospitales al mismo tiempo y en ninguno ha culminado los arreglos. Esas camas evidentemente no están operativas. Con 7.600 camas las clínicas atienden 53% de la población, pero nosotros no podemos hacer eso porque no tenemos una infraestructura para atender ese porcentaje de gente. Sólo Caracas tiene alrededor de 5 millones de habitantes, en este caso pacientes, y las camas de emergencia disponibles en la ciudad no llegan a 500. El sector privado aporta 320 y el público alrededor de 150. La capacidad estructural de las clínicas no es suficiente para atender las emergencias.

—Por los números que muestra, el sector privado es un complemento del sector público.

—Toda la vida lo ha sido. Hace un poco más de un mes el presidente Nicolás Maduro dijo que lo ideal en salud es que 90% de la población se atendiera en el sector público y 10% en el privado. Creemos que eso es mucho, nosotros nos conformamos con 5%, y con eso estamos bien.

—¿Así es rentable el negocio?

—Esto no es un negocio. Luisina Melo, de la alianza, dice que “la salud no es una mercancía”.

—Pero las clínicas deben tener un margen de ganancia.

—No pasa de 10%. Nadie nos cree.

—Por eso la insistencia: ¿con 5% de la población que atiendan sigue siendo un negocio?

—Eso se traduce en más o menos 1,5 millones de venezolanos, con eso estamos suficientemente abastecidos. Nosotros no tenemos la capacidad estructural para más, aunque somos eficientes. El índice de rotación (el tiempo que trascurre entre que un paciente egresa de una cama y otro la ocupa) en las 207 clínicas afiliadas a la asociación es mínimo. Las camas no están desocupadas más de 4 horas. En cambio, en el sector público es de 18 días.

—¿Cada cuánto tiempo el sector privado de la salud aumenta las tarifas?

—Nosotros regularmente hacemos dos al año. Hacemos uno en enero cuando el Banco Central de Venezuela da a conocer la inflación oficial del año anterior. En ese momento hacemos un incremento de la mitad de la inflación y el resto lo hacemos en septiembre. En el último incluimos lo que represente técnicamente para nuestro sector el aumento del salario mínimo del 1° de mayo.

—¿Y cómo hacen con los incrementos de los proveedores? ¿Son cónsonos con los del sector?

—No. En marzo pasado los laboratorios subieron los reactivos 93%. Nosotros lo tomamos o lo dejamos, porque no hay otro proveedor.

—Con este desbalance, ¿cómo se mantienen las clínicas?

—Con una situación que ahora pretenden quitarnos: los precios que damos con descuentos es sólo para el sector público. El sector privado tiene otros precios, la diferencia que hay entre lo que el sector público se ahorra en la facturación lo compensamos vía el sector privado.

—Hasta el viernes hay oportunidad para que los centros se registren en la Sundecop. Ustedes le han enviado varios comunicados explicando la inviabilidad de la medida, ¿qué les ha dicho el organismo?

—Aún nada concreto, pero confiamos en que lo harán. De hecho, a finales de la semana pasada la superintendente Karlin Granadillo nos dijo que esta semana se reuniría con nosotros. No nos dio fecha, pero confiamos en que lo harán. Nosotros creemos que la Sundecop entendió que la regulación es inviable.

—¿Por qué usted cree que la alianza afirma que los servicios médicos en las clínicas son costosos?

—Ellos crearon unos fondos autoadministrados que no son malos, porque es un mecanismo de ahorro. Lo que eso no puede resolver es la diferencia en las coberturas para hospitalización, cirugía y maternidad de las 44 instituciones del Estado que integran la AIS, que son muy heterogéneas. Por ejemplo, el Ministerio de Educación tiene para sus trabajadores una cobertura de 20 millones de bolívares, pero Pdvsa da 180 millones de bolívares, y Cantv 150 millones. Pero eso no es culpa nuestra. Cómo puedo atender a un paciente del Ministerio de Educación cuyos requerimientos superan la cobertura.

—¿En esos casos qué hacen, no los atienden?

—Claro que los recibimos, porque la mayoría llega por emergencia.

—Pero si la cobertura no les da, ¿qué hace la clínica?

—Hay unos fondos de ayuda social que tienen el BCV. Una vez que el paciente supera la crisis y egresa, la diferencia se tramita ante esos fondos.

—¿Funcionan?

—Sí. Mal, pero funcionan. Las clínicas tardan un año o más en recuperar parte de la diferencia. 13% de lo que facturan las clínicas de AVCH pasa al renglón de incobrables, es decir, no se cobra nunca.

—¿Por qué?

—Corresponde a pólizas de seguros vencidas, a las coberturas que se agotan y eso no lo paga nadie. Uno puede hacer un compromiso de pago con el paciente, pero si no tiene recursos sencillamente no paga. También hay casos en los que hay diferencias entre el monto total de atención y lo que la compañía de seguros reconoce como precio razonable, ahí queda un remanente que nunca cobramos.