Un seguro para tu hogar: cómo, cuánto y por qué

Hay pocas sensaciones más desesperantes que la de abrir un día la puerta de tu piso y comprobar que te han robado; quizás sólo lo iguala ver cómo una inundación o un incendio ha destrozado tu casa. Si has vivido un episodio así, seguro que lo recuerdas, pero si no te ha sucedido nunca nada parecido puede que estés a tiempo de protegerte contra ese tipo de problemas.

El objetivo es que no contrates ni un infraseguro ni un sobreseguro, sino lo que verdaderamente te hace falta en tu circunstancia. El primer supuesto se da cuando el valor real de los bienes asegurados es superior al que declaras en la póliza y en el segundo, lo que realmente valen esos bienes se barema por debajo de lo que la compañía se ha comprometido a asegurar. En ambas situaciones tendrías un problema, créenos.

Algunas definiciones

Antes de empezar a hablarte de coberturas, precios y primas, aquí tienes un pequeño glosario que te ayudará a familiarizarte con el mundo de los seguros de hogar. Hemos ordenado por orden alfabético algunos términos que deberás tener claros:

1) Agente de seguros: es el enlace entre la compañía y el tomador, y su principal misión es asesorar al cliente (real o potencial), aunque hay que ser consciente de que es empleado de la empresa aseguradora.
2) Condiciones generales y particulares: mientras las primeras son comunes a todas las pólizas e impuestas por la aseguradora, las particulares recogen los detalles de cada contrato: la compañía, el riesgo, la cantidad asegurada, la prima, el vencimiento,…
3) Corredor de seguros: aunque también es un intermediario con la compañía, no está vinculado con ella, como sí ocurre con los agentes. Al trabajar con varias empresas, se les supone imparcialidad a la hora de asesorar al tomador.
4) Franquicia: es un importe pactado que siempre pagará el asegurado cuando se produzca un siniestro. La principal ventaja de la franquicia es que abarata la póliza; por otro lado, el asegurado siempre debe pagar una parte del siniestro.

5) Póliza: es el documento que contempla el contrato del seguro.
6) Prima: ésa es la cantidad que abonarás periódicamente al contratar la póliza a la compañía aseguradora para la cobertura del riesgo. Básicamente, es el precio del con-trato.
7) Riesgo: así se llama a la posibilidad de que, efectivamente, se produzca el daño asegurado y debe figurar en la póliza.
8) Tomador: ése serás tú; la persona que contrata un servicio con la entidad aseguradora y paga la prima.

Ahora que ya tienes en mente unas cuantas definiciones, debes saber que NO es obligatorio tener un seguro de hogar: cuando compras una casa no tienes que contratar uno de estos servicios, pero no quiere decir que no sea recomendable hacerlo.

¿Por qué? Porque un seguro no sólo va a cubrirnos cuando nosotros tengamos un problema “de puertas adentro”: también se hará cargo si perjudicamos a nuestros vecinos, como puede pasar ante una inundación o una explosión de gas.

Si nuestra comunidad tiene contratado un seguro, tendrá que iniciar una reclamación de daños; si tampoco el vecindario está cubierto, empieza un proceso más complicado y hay que buscar abogados.

Cualquier caso siempre hay que tener claro dónde se ha ocasionado la avería, algo para lo que envían a sus expertos para que emitan el correspondiente informe pericial del siniestro. Ese documento es imprescindible para que, llegado un juicio, el causante no tenga más remedio que hacerse cargo de la reparación y de los costes jurídicos.

¿Qué necesito?

La fórmula más habitual en los hogares españoles es la de adquirir un seguro multirriesgo que cubra la responsabilidad civil: este tipo de coberturas protegen los daños más comunes, tanto para el inmueble como para lo que contiene. Hablamos de robos, incendios, tormentas, escapes de agua, rotura de cristales…

Este paquete básico, que luego podemos completar con las condiciones que necesitemos, tiene un coste medio anual de entre 500 y 750 dolares , según un estudio de Agosto de 2016 de la web KeListo.

En todo caso es importante revisar las condiciones para saber qué cubre el seguro y qué no cubre: normalmente, cuanta mayor cobertura queramos, más gastaremos en este concepto.

Si finalmente decides contratar un seguro, no te olvides de añadirlo a la lista de categorías que te ofrece la aseguradora.

Dentro y fuera

Siempre te recomendamos examinar cada palabra de todo contrato antes de firmarlo, y también te convendrá hacerlo en el caso de estos seguros.

Habrá dos términos que encontrarás con toda seguridad en los términos y condiciones: contenido y continente.

¿A qué llamamos “contenido” cuando hablamos de asegurar un piso?

Se refiere a los muebles, los electrodomésticos y todo lo que se pueda considerar que no está relacionado con la constitución física de la casa: libros, estanterías, lámparas, cortinas, ropa, sábanas.

Por otro lado, hay que definir qué es el “continente”. Comprende los materiales que se han usado para la construcción de vuestra casa: paredes, ventanas, puertas, instalaciones fijas de agua y calefacción y todos los aparatos para que esos sistemas funcionen (calderas, calentadores, radiadores, enchufes, grifos…). Hablamos del equipamiento básico de la vivienda y del resultado de reformas estructurales.

Al momento de hacer un inventario de contenido/continente, y hay algunos puntos que debes recordar cuando llegue el momento de declarar tus bienes:

¿Sabes si tienes lo que en las aseguradoras se consideran objetos de valor?

Sí, puede que esa foto con tu primo en Nueva York tenga una gran importancia para ti, pero lo que necesitan que declares en tu póliza son los objetos que cuesten más de 2.000 euros y cualquier cosa que tengas en tu casa y que supere el 20% del valor total de su contenido. Si ninguna de tus posesiones cumple esos requisitos, no tienes que declarar nada como objeto de valor.

¿Qué pasa con tu mascota? ¿Y si tu gato/perro/canario/camaleón causa algún accidente? 

Normalmente las aseguradoras contemplan algunas cláusulas básicas en esta cuestión.

La responsabilidad civil de los animales de compañía que podríamos definir como “tradicionales” suele cubrirse en un paquete básico.

En caso de accidente o incendio tienen que intervenir profesionales o tienes que alojarte fuera de tu casa mientras la reparan, suelen pagarse aparte de lo acordado por continente y contenido.

Comprueba hasta qué punto te los cubrirán; lo habitual es que el límite esté en un 50% de la suma total de capitales contratados.

Busca y encuentra

Si ya estás decidido a contratar una póliza, experimenta con los comparadores de seguros.

Hay decenas de herramientas que te proponen tu “seguro ideal” teniendo en cuenta las características de tu casa y de todo lo que contiene.

Si acabas acudiendo a un profesional del sector, no temas hacerle todas las preguntas que necesites.

Si tienes algún seguro ya contratado con una compañía determinada, no descartes informarte sobre la posibilidad de combinar o añadir una póliza para tu casa, ya que probablemente te hagan alguna oferta o descuento para que lo contrates también con ellos.

Y no aumente el Riesgo. 

 

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